Nuestra Corporacion

CORFOBAE, desde 1992

Misión

Promover oportunidades y acogida para el resguardo del tiempo libre escolar

Objetivo

Consolidar la existencia de Bandas Instrumentales en todos los establecimientos educacionales del país

Conócenos

CORFOBAE

Corporación de Fomento de Bandas Estudiantiles

fundada en el año 1992.

El sonido de las Bandas Instrumentales ha estado presente en diversos escenarios de la historia de Chile, desde los sones de las bandas militares que acompañaron nuestra independencia hasta las modernas bandas de nuestras F.F.A.A. Destaca también el prestigioso Orfeón Nacional de Carabineros de Chile, que nos deleita regularmente durante la ceremonia de cambio de guardia en el Palacio de la Moneda.

 

Como un eco a esta centenaria actividad castrense, las bandas estudiantiles han sido el nido en que muchos jóvenes de nuestro país han practicado un arte que les brinda infinitas oportunidades de desarrollo personal. Sin mediar estilos musicales ni niveles interpretativos, las bandas estudiantiles han sido, son y serán un patrimonio cultural que no podemos desconocer. En países desarrollados, las bandas estudiantiles han cultivado y extrapolado actividades con altos componentes artísticos que brindan a sus comunidades arte, esparcimiento y sentido de pertenencia.

 

En el trabajo de investigación realizado por CORFOBAE el año 1996,[1] se constató la existencia de 716 conjuntos musicales de diversa índole. En los establecimientos de educación básica y media las bandas instrumentales representaron el 23,2% del total de las respuestas. El 18,7% lo conformaban los coros; el 16,6% los grupos folclóricos; un 9 y 5% los conjuntos de guitarra y flautas y el 28% restante lo componen otros tipos de conjuntos en menor proporción segregados por estilo.

 

A través de esos años hemos gestionado proyectos de equipamiento, capacitación y asesoría, que hicieron crecer el movimiento, incluyendo asesorías a monitores de bandas de guerra y el 1º Diplomado en Dirección de Bandas en alianza académica con La Pontificia U. Católica de Chile.

Transcurridos más de veinte años de ese trabajo, hoy nos encontramos en una primera etapa de recolección de datos para actualizar el estudio, como también tener argumentos y fundamentos sólidos que se convierten en pilares a la hora de planificar líneas de acción de gestión y programas de desarrollo: comunales, regionales y nacionales.

 

Estudios recientes evidencian que la música nos otorga una gran riqueza integral. (Beauvillard, 2006)

 

Los conjuntos musicales en la etapa escolar son un medio visible, comprobado e inmediato al bienestar de los niños, niñas y jóvenes que los integran. Esto es válido especialmente para las Bandas Instrumentales por su estilo y por lo cercano que resulta ser su entorno sonoro. En el ámbito del desarrollo social, permiten un cambio radical en la vida de los barrios. Los nuevos horizontes que se abren a los adolescentes y la innovación en uso de su tiempo libre generan un cambio que impacta a toda la comunidad. En cuanto a educación, las bandas instrumentales ofrecen una alternativa real de mejorar aspectos cognitivos tales como la concentración, disciplina, capacidad de trabajar en conjunto y en armonía. En este contexto puede despertar la vocación pedagógica en jóvenes músicos haciéndolos capaces y deseosos de transmitir a otros sus conocimientos y experiencias de vida.

 

[1] Libro: Conjuntos Musicales en los Establecimientos de Educación Básica y Media; encuesta y listado nacional 1996.    R.P.I Nº102,591,  ISBN 956-242-045-0

El Impacto

El impacto positivo de las Bandas se visibiliza de las siguientes formas:

Propicia el uso positivo del tiempo libre: En los grupos socioeconómicos más vulnerables, participar en un programa de esta naturaleza otorga amplias posibilidades de interacción familiar. Los jóvenes músicos encuentran en los desafíos artísticos un estímulo para resolver obstáculos, ya que el rápido proceso en lograr un sonido armonioso de los instrumentos de una banda produce motivación. Este círculo virtuoso previene de la incursión de los niños y jóvenes en drogas, violencia, prostitución, vagancia y alcoholismo.

 

Desarrolla el sentido del trabajo colectivo: Profesores, alumnos y directores trabajan juntos constantemente, a diferencia de la visión tradicional e individualizada de la enseñanza musical. Así, los jóvenes y niños desarrollan valores como solidaridad, amistad, compromiso y liderazgo.

 

Fortalece el desarrollo personal y afectivo: Pertenecer a una Banda agrega prestigio social a sus miembros, lo que contribuye a elevar la autoestima del ejecutante. Además se estimulan ciertas disposiciones personales como la paciencia, la perseverancia y el reconocimiento de logros.

 

Aumenta el rendimiento escolar: La enseñanza de la música implica la exposición a diversos estímulos que permiten mejorar aspectos cognitivos como la atención y la concentración del alumno.

Acerca la cultura a la comunidad: La familia se vincula al desarrollo y deleite de prácticas culturales. En la medida en que los padres asisten a los festivales, desfiles, conciertos, y clases de sus hijos(as), se van familiarizando con la música y su reconocida influencia social.

 

Mejora el ambiente de las calles: En muchos países, celebrando diversos acontecimientos, se aprecia periódicamente maravillosos desfiles de bandas y carros alegóricos. Chile, con su riqueza étnica y diversidad geográfica y cultural, debe reconocer y fomentar espectáculos de esta naturaleza, mejorando la vida en las comunas, barrios y hogares.

 

Brinda oportunidades para la adquisición de un oficio: Los jóvenes adquieren un nivel técnico-artístico para desarrollarse como maestro o monitor de bandas, con experiencia en las filas y capacitación en el ámbito de la dirección musical. Algunos jóvenes de talento excepcional logran ser detectados y desarrollan una carrera profesional del área.

No estamos inventando algo, sino reconociendo que la tradición de bandas estudiantiles ha sido un aporte innegable a la cultura chilena, y en ese contexto CORFOBAE debe fortalecerse para seguir perseverando en el desarrollo de este patrimonio vivo. Pero, no solo salvar lo que tenemos, sino innovar con estilos novedosos introduciendo las así llamadas bandas atléticas (marching band), que se muestran con sus uniformes coloridos y festivos, sus instrumentos brillantes, y sus pasos y coreografías bien interpretadas.

 

En el país hace falta una organización con experiencia que fomente esta actividad. Tanto es así, que el nuevo impulso por reorganizarnos surgió espontáneamente a partir de una necesidad de la gente de bandas que clama por espacios artísticos de calidad. Nuestra primera actividad de este renacimiento se llevó a efecto el 16 de junio en San Vicente de Tagua Tagua, VI región, en torno a la centenaria Banda Estudiantil de San Vicente; sus filas se ampliaron con integrantes provenientes de 8 regiones del país quienes asistieron a apoyar la reactivación de CORFOBAE.